El cultivo bajo invernadero siempre ha permitido obtener producciones de primor, de calidad y mayores rendimientos, en cualquier momento del año, a la vez que permiten alargar el ciclo de cultivo, permitiendo producir en las épocas del año más difíciles y obteniéndose mejores precios. Este incremento del valor de los productos permite que el agricultor pueda invertir tecnológicamente en su explotación mejorando la estructura del invernadero, los sistemas de riego localizado, los sistemas de gestión del clima, etc., que se reflejan posteriormente en una mejora de los rendimientos y de la calidad del producto final.
Sin embargo, la falta de mejora de las estructuras, junto con la ausencia de equipos de control climático en la mayoría de los invernaderos provoca valores extremos indeseables tanto de temperatura, como de humedad dentro de las instalaciones.
Los problemas más usuales en los invernaderos son: · Exceso de temperaturas en verano. · Mínimas bajas en las noches de invierno. · Exceso de humedad ambiente en invierno. · Falta de humedad ambiente en verano e incluso durante el invierno. · Niveles bajos de CO2 · Falta de estanqueidad del invernadero.
En los últimos años son muchos los agricultores que han iniciado la instalación de artilugios que permiten la automatización de la apertura de las ventilaciones, radiómetros que indican el grado de luminosidad en el interior del invernadero, instalación de equipos de calefacción, etc. Por ello en el presente curso se exponen aquellos parámetros más relevantes que intervienen en el control climático de los invernaderos, así como una breve descripción de los sistemas para la gestión del clima que se pueden encontrar actualmente.