La Mitología, frente a lo que dicen muchos estudiosos del tema, no es sólo un conjunto de cuentos fantásticos y vacíos de sentido sino que, por el contrario, representa una forma de expresión de la Sabiduría Tradicional. Esto es un hecho en lo que se refiere al tronco principal de las mitologías de los diferentes pueblos, pero no cabe duda de que los mitos secundarios y de tercera fila ya pierden
Dirigido a
A todas las personas interesadas en conocer los temas de astrologia y poder desarrollar asi una practica en estos temas.
Cualquier persona interesada en la astrologia puede realizar este curso.
La Mitología, frente a lo que dicen muchos estudiosos del tema, no es sólo un conjunto de cuentos fantásticos y vacíos de sentido sino que, por el contrario, representa una forma de expresión de la Sabiduría Tradicional.
La Mitología, frente a lo que dicen muchos estudiosos del tema, no es sólo un conjunto de cuentos fantásticos y vacíos de sentido sino que, por el contrario, representa una forma de expresión de la Sabiduría Tradicional. Esto es un hecho en lo que se refiere al tronco principal de las mitologías de los diferentes pueblos, pero no cabe duda de que los mitos secundarios y de tercera fila ya pierden bastante la profundidad, aunque casi siempre tienen alguna moraleja al modo del refranero.
Podríamos preguntarnos por qué los antiguos ponían en parte pasiones y amores humanos en los dioses, a la vez que les atribuían poderes supranormales. Esto es muy sencillo de explicar, ya que lo que hoy nosotros traducimos como dioses era, para nuestros antepasados, la representación de las fuerzas rectoras del universo. Y, de acuerdo a la sentencia hermética de "como es arriba es abajo", las debilidades y potencias de los dioses podían ser, aunque no necesariamente, las de los hombres.
De este modo, lo que nosotros llamamos mito es simbólicamente un cúmulo de experiencias humanas expresadas en forma artística y simbólica, lo cual hoy no se suele dar con tal categoría.
Nuestros antepasados, tal como volveremos a hacer los hombres del siglo XXI, estaban muy atentos al comportamiento de los dioses, pues ellos sabían que esas potentísimas fuerzas tenían efectos inmediatos sobre la vida terrestre. De ahí que siempre hubiera un cierto aire de respeto a esas energías que, como algo propio de civilizaciones ya caducas, degeneró en lo que hoy mal conocemos como sacrificios. Estos actos eran en su origen ceremonias de Alta Magia Blanca destinadas a contrarrestar en lo posible, con el poder mental y la voluntad de los antiguos Iniciados y, en momentos propicios determinados por la posición de los astros, a esas tremendas vibraciones que manejan nuestro planeta.
Y, por supuesto, dichos "experimentos de metafísica mental y espiritual" no tenían nada que ver con sacar el corazón a un animal o machacar la cola de dos o tres lagartos.